Nos levantamos a las 8 de la mañana, preparamos los bártulos y tomamos un desayuno completito en el hotel, sobre las 9 de la mañana partimos dirección Córdoba, poco más de 80 kilómetros nos separan para finalizar este “Camino del Sur” y llegar a Córdoba, en esta etapa cruzaremos varias veces el río Guadalquivir, la primera vez cruzando el puente romano de Andújar, y podemos ver, que quizá tiempos atrás pudo ser un río más caudaloso.

Salimos de Andújar y nos encontramos con el primer repecho duro, nos encontraríamos otros 2 hasta llegar a Montoro, que nos permite disfrutar de estas vistas a los interminables campos de olivos, el ascenso es durillo, pero como la tendencia es bajar hasta Córdoba, sabemos que todo lo que subamos lo tenemos que bajar y más aún, así que los repechos se hacen psicológicamente más llevaderos.

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El siguiente pueblo que nos encontraríamos es Llanos de Sotillo, pueblo que bordeamos sin parar, igual que Marmolejo (famoso por sus chorizos que no probamos, o eso dice el chiste), la verdad es que es una gozada ciclar por estos caminos, en buen estado, repechos asequibles y buenos descensos que hace que llevemos un buen ritmo.

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Al final nos encontramos con un cartel que nos dice que acabábamos de cambiar de provincia, de Jaén a Córdoba, esto nos da un subidón de confianza y motivación para seguir pedaleando.

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El primer pueblo que atravesaríamos de Córdoba sería Villar de Rio, pueblo que pasamos sin parar para luego después de varios repechos y dientes de sierra llegar a Montoro, en Montoro hacemos un avituallamiento y llenamos los bidones y después, ya con hambre, llegamos a Pedro Abad, donde paramos a comer, eso sí tranquilamente, 2 horas, ya sólo nos quedan 33 kilómetros para llegar a Córdoba y el reto estaba prácticamente hecho.

A partir de aquí tomamos el camino de servicio de la A-4 y a los pocos kilómetros la antigua nacional N-IVa que tiene poco tráfico y un arcén muy ancho, óptimo para ciclar, atravesamos el río Guadalquivir varias veces, una zona Industrial cerca del pueblo de Alcolea, donde están las empresas de referencia de la producción de aceite de Oliva e industria agroalimentaria, pero las ganas por llegar hacen que no paremos y lo hagamos del tirón, hasta que por fín llegamos a Córdoba, atravesamos la ciudad nos dirigimos a su centro histórico, nos tomamos un helado, descansamos, comentamos la jugada, las sensaciones, pensamientos……, siempre que terminas este tipo de rutas te acuerdas de todo lo bueno y disfrutas el momento por la euforia de conseguir el reto, y parece que se olvidan los momentos en los que dudas si vas a llegar (por el fuerte viento de cara del primer día), las veces que nos equivocamos de la ruta, tuvimos que volver atrás y hacer más kilómetros de la cuenta, los repechos interminables del paso de Despeñaperros donde lo pasamos regular hasta que por fin llegamos a Santa Elena……, estos momentos parece que se olvidan……., pero al final con este camino del Sur (Consuegra-Córdoba) el reto de esta “Ruta Transhispánica” ya está conseguido y buscamos el puente romano para hacernos la foto de fin de ruta.

Las emociones y las sensaciones son difíciles de explicar y os recomiendo que las experimentéis y las viváis, aquí termina esta mezcla de locura y aventura que después de más de 1300 Km, 14 provincias y 17 etapas ya está concluida, ahora nos toca disfrutar de esta ciudad tan preciosa, con tanto patrimonio histórico,  cultural y con tanta vida y alegría que transmite que es Córdoba y celebrar la finalización de este “Camino del Sur” que hemos completado y la aventura completa  “Ruta Transhispánica” como personalmente la he denominado por atravesar en bici desde Andalucía, pasando por la Mancha, Madrid, la meseta Castellana, las 4 provincias gallegas y el Bierzo, con esto he podido vivir en bici la grandeza de este país tan diverso, tan rico culturalmente, gastronómicamente y patrimonialmente que tenemos, y que quizá tendríamos que valorar y querer un poquito más.

Espero que os haya transmitido lo mucho que he disfrutado con esta aventura y a los que haya removido el gusanillo de hacer una aventurilla como ésta,  deciros que detrás de este reto hay mucho esfuerzo, muchas sensaciones de fracaso, sensaciones de cuestionarte el porqué lo estás haciendo, pero al final el balance es positivo con creces y es una experiencia vital que recordaré toda mi vida, no sé si será un punto final o un punto seguido, quién sabe, pero lo que no tengáis ninguna duda es que si hago más rutas las compartiré en este blog.

Gracias a tod@s los que habéis leído este blog y habéis escrito algún comentario.

¡BUEN CAMINO!

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