Reto finalizado y completado!!!!, después de más de 1300 km, 17 etapas, 14 provincias ya está conseguido, pero no sólo ha sido un reto,  ha sido mucho más que eso, ha sido una experiencia vital que nunca olvidaré y que me ha ayudado a conocer por un lado gran parte de la diversidad social, cultural, gastronómica, patrimonial, paisajística, climatológica de este gran país que tenemos, a conocerme más y mejor a mí mismo, superar mis limites físicos pero sobre todo mentales y también, creo, que hacerme un poco mejor persona, pero sobre todo a valorar más lo importante que tengo a mi lado (que no son cosas materiales), especialmente las cosas que por el hecho de tenerlas siempre no las valoras lo suficiente…..la familia, la amistad, la salud…., cuando te despojas de todo lo que tienes en el día a día y de repente estás tu bici y tú durante estos kilómetros empiezas a valorar de las cosas que por esta vivencia dejar de tener.

Ahora desde aquí voy a transmitir los agradecimientos, hacer una ruta cicloturista de 1300 Km requiere agradecer a muchas personas que me han apoyado, ayudado o me han aportado cosas en esta aventura.

A los bicigrinos valenciano e italiano que me crucé en Almonacid y que me acompañaron en parte de la de segunda etapa, gracias a ellos aprendí sobre como orientarme siguiendo las pocas flechas amarillas en el camino a su paso por Toledo.

Al bicigrino que me encontré en el Valle de Toledo, que paró su coche al verme con la concha y la Cruz de Santiago,  me saludó, me contó su experiencia haciendo el camino desde su pueblo de Cuenca y me dio ánimos y sabios consejos para afrontar el camino en bici.

A Sandru, que me acompañó y me dió ánimos la tarde que llegué a Toledo.

A los paisanos de Novés que me advirtieron que no pasase por un tramo del camino porque habían tirado un puente, y como soy un cabezón pues seguí el trazado original, esto me hizo hacer más kilómetros de la cuenta, pero la intención es lo que cuenta.

Al propietario de la casa rural de San Martín de Valdeiglesias que me ofreció una habitación doble y me cobró como una sencilla por ser peregrino, no por el dinero que me ahorré, fue por el gesto.

A la dueña del Albergue (Mystic Hostel) privado de Ávila que me ofreció un buen desayuno, además algunas herramientas y un pequeño taller para ajustar la bici. Siempre que hagáis una ruta cicloturista, siempre, llevar bridas, no sabéis para que las utilizaréis, pero las utilizaréis en algún momento.

Al paisano de Medina del Campo que me ayudó, sin pedirlo y de forma desinteresada, a encontrar un buen hostal y barato, porque el albergue estaba cerrado, ya que según él “me gusta el rollito este” (rutas cicloturistas con alforjas).

A la recepcionista del hostal de Zamora donde dormí, por permitirme subir la bici a la habitación a pesar de que no estaba permitido por el hotel.

A José el hospitalero del Albergue de Tábara por el trato tan bueno que nos brindó, la cena y desayuno tan sabroso que nos preparó y todas las historias tan interesantes que nos contó, que amenizaron esa noche en Tábara.

A Teo, el cocinero de la sociedad gastronómica “Me gusta Comer” de Rionegro del Puente, por la comida tan exquisita que nos ofreció (buenísimo el pote gallego) y nos dejó repetir, el trato que nos brindó y lo bien que nos hizo sentir en la sociedad gastronómica de camino a Puebla de Sanabria.

Al paisano de Venda do Bolaño, que me ayudó, sin pedirlo, a atar la mochila con un “pita” que me buscó porque un pulpo se me había roto y no hacía más que moverse la mochila.

A la dueña del Albergue privado de Laza por lo bien que nos trató, la ayuda que nos dió para encontrar un buen sitio para cenar y conocer el pueblo, lástima que 10 portugueses bicigrinos ruidosos, no nos dejaron descansar parte de la noche.

Al paisano de Bobadela que nos propuso un cambio de ruta, ya que los caminos del trazado original estaban totalmente encharcados y nos indicó una opción alternativa por un camino asfaltado y una carretera comarcas sin tráfico, el desgaste que nos evitó!.

Al ciclista gallego que me lijó subiendo el Alto de San Martino (menuda máquina), por su interés sobre como iba, me dio ánimos, me ofreció un gel energético que me dio fuerzas para a subir ese puerto y el siguiente (Alto de Santo Domingo) con más alegría, pero no demasiada 🙂

A todas las personas que me han animado en esta aventura especialmente a mis amig@s toledanos de “PRL”, a mis amig@s consaburenses centollos y pocheros, a mis amig@s y compañeros rocherianos y ex-rocherianos (pronto todos ex-rocherianos), a Cañete, Sonia la “angloberciana” (mi referente en rutas cicloturistas),  a mi compañera y amiga Ana que junto a mi familia me han apoyado y se han preocupado a partes iguales  por mí en el transcurso de esta aventura y en general a todas las personas que me han animado y se han interesado por mí.

Mención especial a mis escuderos Paco Novi y Luis, por lo buenos compañeros que han sido y lo mucho que hemos disfrutado y a todas las personas con las que he compartido algún tramo del camino y hemos compartido experiencias…….

Para terminar sólo una cosa si tenéis retos en mente, locuras por realizar o sueños por cumplir y dependen sólo de vosotros, NUNCA, NUNCA, NUNCA dejéis de CREER porque si creéis, podréis, y si podéis no os quede ninguna duda que al final lo CONSEGUIRÉIS.

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